El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Sirva de algo mientras se muere.
La verdadera amistad es inmortal.
El hombre es un animal de costumbre.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Quien te quiere, te aporrea.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Perro ladrador, poco mordedor.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Maestro, El se puede comer la regla.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Abril, deja las viñas dormir.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
El miedo no anda en burro.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Boca con duelo, no dice bueno.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Los golpes hacen silencio.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Mucho sabe quien callar sabe.
Reniego de plática que acaban en daca.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Araña muerta, visita cierta.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Eso no te lo despinta nadie.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
No me quieras dar gato por liebre.