Bien reza, pero mal ofrece.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Si un árbol cae, plantas otro.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
El hablar es plata y el callar es oro.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Con las buenas palabras nadie come.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
A tal amo tal criado.
Como se vive, se muere.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Amigo lejos, amigo muerto.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Como vives, juzgas.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Perro que ladra, guarda la casa.
El que tenga tienda, que la atienda.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El amor lo perdona todo.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.