Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
No te salgas por la tangente.
Diligencia vale más que ciencia.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
No hay duelo sin consuelo.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Los cementerios están llenos de valientes.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Quien cerca halla, cerca calla.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
No te alabes antes de que acabes.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
El cobarde vive, el valiente muere.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Dama tocada, dama jugada.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Hermano mayor padre menor.
A buena mujer, poco freno basta.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.