No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
A lo hecho, pecho.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Las damas al desdén , parecen bien.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Habiendo don, tiene que haber din.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
A la gorra, ni quien le corra.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Tu hablar te hace presente.
A los tuyos, con razón o sin ella.
La mujer rogada y la olla reposada.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Vive tu vida y no la de los demás.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Cada uno en su casa es rey.
Nada contra la corriente.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Pocas palabras son mejor.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Sin trabajo no hay recompensa.
Oye primero y habla postrero.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
No escupas contra el viento.
Amor comprado, dale por vendido.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Hay que dar tiempo al tiempo.