Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
No te acostumbres a lo que no dure.
Ese no es santo de mi devoción.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Cosa muy querida, presto perdida.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Todo tiene un fin.
Donde se pace, que no donde se nace.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Idos y muertos, olvidados presto.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Pa' todo hay fetiche.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Nadie se meta donde no le llaman.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Que cada sacristán doble por su difunto.
La hacienda, el dueño la atienda.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Para que no se espante el borrico por delante.
Dar al olvido.