Dios no desampara a sus hijos.
Del agua mansa no fíes nada.
Te paso la pala diego
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
La ignorancia es abuela del saber.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
El que se brinda se sobra.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Hombre canoso, hombre hermoso.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
La ocasión asirla por el guedejón.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
A bloque, la casa en roque.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Quien bien siembra, bien coge.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Aún queda el rabo por desollar.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
A quien feo ama, bonito le parece.
Las cosas de palacio van despacio.
Averiguelo, Vargas.