Juntos pero no revueltos.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Amor breve, suspiros largos
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Boca con boca se desboca.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Hablar por la boca del ganso.
La puerca tira del tapón
Quien cerca halla, cerca calla.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Pocas palabras son mejor.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Acá como allá, y allá como acá.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
El que llora su mal, no lo remedia
Las palabras se las lleva el viento.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
No hay refrán que no sea verdadero.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
El que la hace, la paga.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Para ser bella hay que ver estrellas
Los refranes no engañan a nadie.
Sacar los trapos al sol.
Hacerse de la vista gorda.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Quien roba una vez, roba diez.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Ojo por ojo y diente por diente.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Del necio, a veces, buen consejo.