El que da, recibe.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Lo que está por pasar pasará.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
En la duda, ten la lengua muda.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
La prudencia nunca yerra.
Hablar hasta por los codos.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
El fraile, la horca en el aire.
El llanto es el privilegio del hombre.
Donde comen dos comen tres.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Escucha tu corazón... que sabe.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
El casado casa quiere.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Quien pregunta, no yerra.
Acúsole porque pisó el sol.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Ocio, ni para descansar.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Mas vale dar que recibir.