Escucha en el silencio y serás sabio.
La experiencia es la madre de la ciencia.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Cada raposa mira por su cola.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Piensa mal y acertarás, aunque alguna vez te equivocarás.
Ser un mordedor de pilares
Lo escrito, escrito esta.
Pocas palabra y muchos hechos.
Como vives, juzgas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Del ahorro viene la posesión.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Decir bien y obrar mejor.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Hay que dar para recibir.
Del ahorro viene el logro.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
El hablar, es más fácil que el probar.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
A la virtud, menester hace espaldas.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Cuanto más amistad, más claridad.
El hable es plata, el silencio es oro.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Quien desprecia, comprar quiere.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
De persona palabrera, nunca te creas.
A su tiempo maduran las brevas.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.