Ama y guarda.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Gran tocado y chico recado.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
¿Mirón y errarla?.
Juego y paseo, solo para recreo.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Para todo perdido, algo agarrado.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Viejo es Pedro para cabrero.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
A ruin, ruin y medio.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
A buen amigo buen abrigo.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Roer siempre el mismo hueso
Hombre anciano, juicio sano.
Me lo contó un pajarito
Ver para creer.
Atender y entender para aprender.
Volver a inventar la rueda.
Hable el sabio y escuche el discreto.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Al hombre de rejo, vino recio.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Refrán de palo, refrán de fuego.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Pocas palabra y muchos hechos.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad