Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El que bien ama, tarde olvida.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Buena vida, padre y madre olvida.
Difama, que algo queda.
Le quedo como anillo al dedo.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Lección dormida, lección aprendida.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Hacer pinitos.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
El harto no se acuerda del ayuno.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Tu hablar te hace presente.
Río cruzado, santo olvidado.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
A bestia loca, recuero modorro.
A las obras me remito.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Dar al olvido.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Amigo lejos, amigo muerto.
Viejos los cerros y reverdecen
El que guarda, halla.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Al pez, una vez.
Papel, testigo fiel.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.