El perro viejo cuando ladra da consejo.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Genio y figura hasta la sepultura.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Quien nada guardó, nada encontró.
Para todos hay un cementerio.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
A chico pié, gran zapato.
A este son, comen los del ron, ron.
Cazador, mentidor.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Más vale tarde que nunca.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Antes de hablar, pensar.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Tras el vicio viene el lamento.
Del mirar nace el desear.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Alegrías secretas, candela muerta.
Acá como allá, y allá como acá.
Obra hecha, dinero espera.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Casa ordenada, casa salvada.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Más obrar que hablar.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Con pedantes, ni un instante.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.