Hombre narigudo, ingenio agudo.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
A camino largo, paso corto.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Contigo, pan y cebolla.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Cada quien, con su cada cual.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
A un fresco, un cuesco.
Esto son habas contadas.
A burra vieja, albarda nueva.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Hablar poquito, y mear clarito.
De la risa al duelo un pelo.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Ser un mordedor de pilares
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Mal me huele, quien mucho huele.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Una sola vez no es costumbre.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Esperanza que consuela, que no muera.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Breve habla el que es prudente.
Intimidades, solo en las mocedades.
Olvidar una deuda no la paga.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.