Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Bien guardar no es poco ganar.
Amor viejo, pena pero no muere.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
A buen salvo está el que repica.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
La conciencia vale por cien testigos.
Gente parada, malos pensamientos.
Consejo tardío, consejo baldío.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Favores harás, y te arrepentirás.
Mear sin peer, rara vez.
Dios tarda, pero no olvida.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Refranes viejos son verdaderos.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Cada hombre deja sus huellas.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Mal duerme quien penas tiene.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Amistad que murió, nunca renació.
Creer a pie juntillas.
Al agradecido, más de lo pedido.
El precio se olvida, la calidad permanece.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
La tierra que me sé, por madre la he.
Madurar viche.
A gran arroyo, pasar postrero.
Acúsole porque pisó el sol.