Cada cual en su corral.
Buey que muge, todos le temen.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
La ocasión asirla por el guedejón.
Mala yerba, mucho crece.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Cómprale botas al indio y te dara de patadas.
Por lo demás, paciencia y barajar.
A enemigo que huye, puente de plata.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Por San Blas, el besugo atrás.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Hablara yo para mañana.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
La comida reposada, y la cena paseada.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
A chica boca, chica sopa.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
La palabra es playa, el silencio oro.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Boñigas hacen espigas.
El que a burros favorece, coces merece.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Puta en ventana, mala mañana.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Puta y fea, poco putea.