Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
A chico pié, gran zapato.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Acabada la misa, se parten las obladas.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Como vives, juzgas.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Dale con que la abuela fuma.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
De buen chaparrón, buen remojón.
Lo prometido es deuda.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Voy a ir hacer un mandado.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Carnero, comer de caballero.
Las piedras no hablan.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
A buen santo te encomiendas.
Cada día verás quien peque y pague.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
A consejo ido, consejo venido.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Ha de salir la corneja al soto.
Costumbre hace la ley.
No con quien naces, sino con quien paces.
Hacer el agosto.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.