Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
El agua arruina el puente y el vino la mente
El tiempo no pasa en balde.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
A confite de monja pan de azúcar.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El mono vestido de seda mono se queda
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
A tres azadonadas, sacar agua.
Julio, siega y pon tres cubos.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
El cantar, alegra el trabajar.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Depende de cómo caigan las cartas
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Día de agua, taberna o fragua.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Ha de salir la corneja al soto.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Junta de pájaros, agua segura.
Canción de la transición.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
A la prima, se le arrima.
Flores pintadas, no huelen a nada.