A la de amarillo, no es menester pedillo.
Dar tiro.
Una en el papo y otra en el saco.
Hijo de tigre: tigrillo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
No saber una jota.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
En caso de duda, la más tetuda.
El tiempo todo lo amansa.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Burro empinado, por hombres es contado.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Febrero, siete capas y un sombrero.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Molino que no muele, algo le duele.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Un pie calzado y otro descalzo
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Calles mojadas, cajón seco.
Para que no se espante el borrico por delante.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Para mi cualquier petate es colchon.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Inclinar la balanza.
Pan casero, de ese quiero.
Más enredado que un kilo de estopa.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Todo lo que brilla, no es oro.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.