Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Está oscuro debajo de la lámpara
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
A consejo de ruin, campana de madera.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Te pido hojas y me traes ramas.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Amor, viento y ventura, poco dura.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Mal se saca agua de la piedra.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
La muerte todas las medidas vierte.
Lo que va viene.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
El papel puede con todo.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Mi secreto, en mi pecho.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Pecado callado, medio perdonado.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Más vale la sal, que el chivo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Puerco no se rasca en javilla.
Esto es como para mear y no echar gota.
Cabeza casposa, poco piojosa.
La lengua es el azote del culo.
El uno por el otro la casa sin barrer.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Muchos componedores descomponen la novia.
No gastés pólvora en chimancos.
En la duda, ten la lengua muda.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Paso a paso, se va lejos.