No al moco, sino donde cuelga.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Boca seca hace bolsa llena.
Al pobre el sol se lo come.
Los patos marinos anuncian nieve.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Te paso la pala diego
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
El buen enero, frío y seco.
Agua fina saca la espina.
Dios castiga sin dar voces.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Confesión obligada, no vale nada.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Al que le pique, que se rasque.
A dos palabras tres porradas.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Cosa muy querida, presto perdida.
Agua al higo, que ha llovido.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
El más cuerdo, más callado.
Todo es según el cristal con que se mira.
Decir, me pesó; callar, no.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Dios, si da nieve, también da lana.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Cabello crespo, calvo presto.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Es más el ruido que las nueces.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Callado mata conejo.
El de las piedras hace pan.