Educación y pesetas, educación completa.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Cada cual a lo suyo.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Es mejor deber dinero y no favores.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
El papel puede con todo.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Boca de verdades, cien enemistades.
La unión hace fuerza.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
De boca para fuera.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Me importa un bledo.
Buena razón quita cuestión.
Agrada, quien manda.
Nobleza obliga.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
La prudencia nunca yerra.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Buena es la costumbre en el bien.
Primero, pensar y después, hablar.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Cuentas claras, amistades largas.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
La carta, corta, clara y bien notada.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
La lealtad se paga.
No te metas en querellas ajenas.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Jugar bien sus cartas.
Bien urde quien bien trama.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Puso pies en polvorosa.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Ruego y derecho hacen el hecho.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
No ofende quien quiere sino quien puede.