Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
El que hace la ley, hace la trampa.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Año derecho, de la era al barbecho.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Nadie se meta donde no le llaman.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Hecha la ley, hecha la trampa.
El que manda, manda.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Favorecer, es por norma perder.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Justicia y no por mi casa.
Hacer callar es saber mandar.
Amor comprado, dale por vendido.
Maña y saber, para todo es menester.
Trato es trato.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Para bien hablar, antes bien pensar.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Mulas y putas siempre piensan unas.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
La noche para pensar, el día para obrar.
Dame dineros y no consejos.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Hacer favores, empollar traidores.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Tierra por medio, para poner remedio.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
De comerciar a robar, poco va.
La diligencia es la madre de la buena forma.
De sabios es variar de opinión.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.