A los tuyos, con razón o sin ella.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Allega, allegador, para buen derramador.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Donde hay leyes, hay trampas.
Hacer el agosto.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Jurar como carretero.
La cosa bien pensada jamás es errada.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
El que deja una herencia, deja pendencias.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Con pedantes, ni un instante.
Picha española no mea sola.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Cada casa es un caso.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Hablar por la boca del ganso.
Ha de salir la corneja al soto.
Nada contra la corriente.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Más honor que honores.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Carta echada, no puede ser retirada.
Estás entre la espada y la pared.
Las medias ni pa las mujeres.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Al mal tiempo, buena cara.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Bien ora quien bien obra.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Mujer precavida vale por dos.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Con buena polla bien se jode.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.