Manda, manda, Pedro y anda.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Más vale maña que fuerza.
La bondad, quien la tiene la da.
Decir, me pesó; callar, no.
Mal acaba quien mal anda.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Tu hablar te hace presente.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Un real de deuda, otro acarrea.
A confesión de parte relevo de prueba.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Lo que hoy parece, mañana perece.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Nadie da palos de balde.
Cada necio quiere dar su consejo.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
La jodienda no tiene enmienda.
A la virtud, menester hace espaldas.
El hombre apercibido medio combatido.
Juego y paseo, solo para recreo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Quien bien ata, bien desata.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Para muestra basta un botón.
Para prosperar, vender y comprar.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.