Donde hay querer, todo se hace bien.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Para saber, has de leer.
A dos palabras tres porradas.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Adorar al santo por la peana.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El uso hace al maestro.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
El interés tiene pies y yo también.
Lo quiero, para ayer.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Puta me veas y tú que lo seas.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Llegar a la capada.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Sirva de algo mientras se muere.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Lo dicho, dicho está.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Jugar a dos barajas.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
La razón es de quien la tiene.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Salud y fuerza en el canuto.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Dios sabe lo que hace.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Quien te quiere, te aporrea.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
La hija paridera, y la madre, cobertera.