Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Labrador de capa negra, poco medra.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Bendita la casa que a viejos sabe.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Para todo perdido, algo agarrado.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
El llanto alivia el quebranto.
Agua cocida, saludable y desabrida.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Más vale bien amigada que mal casada.
Más aburrido que bailar con su hermana.
El amor encogido en poco es tenido.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
No es nada, que del humo llora.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Más mueren de hartos que de faltos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
En pocos miles, pocos cientos.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Amor de casada no vale nada.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Bailar la trabajosa.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Buey viejo, surco nuevo.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Hombre harto, no es comilón.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
A traidor, traidor y medio.