No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
A fuerza de villano, hierro en mano.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Jugar al abejón con alguien.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Si las paredes hablaran.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Honra merece el que a los suyos se parece.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El enamorado es el camarada del alma.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Quien hizo una...hace dos
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Moza reidora, o puta o habladora.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Quien no miente no viene de buena gente.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Al potro y al niño, con cariño.
Aseada aunque sea jorobada.
Honor a quien honor merece.
Poderoso caballero es don dinero.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Madre quiero ser, e hijos tener.
La impureza, pesa.
O Cesar, o mierda.
Como es la mujer, así es la casa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Cual andamos, tal medramos.
A pan ajeno, navaja propia.
Palabra dada, palabra sagrada.