Ni es carne, ni es pecao.
A chico santo, gran vigilia.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
El cebo es el que engaña, no la caña.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Al buen callar, llaman Santo.
Hombre intranquilo vale por diez.
Lento pero seguro.
Mudarse por mejorarse.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
La muerte y el amor, enamorados son.
Dios nos coja confesados.
Hoy por mí, mañana por ti.
El hombre después que le roban, pone candado.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
A chico mal, gran trapo.
A manos frías, corazón ardiente.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Ahora adulador, mañana traidor.
El Rey es poco para su porquero.
Hacer enseña a hacer.
Quien escucha, su mal oye.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
No falta un burro en un mal paso.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Allega, allegador, para buen derramador.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Saber más que Merlín.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.