La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
A ruin, ruin y medio.
Sigue los impulsos de tu corazón
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Cántaro roto para tiesto vale.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ignorante y burro, todo es uno.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Cada necio quiere dar su consejo.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Contra la gota, ni gota.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Te casaste, te entera.
La sardina y el huevo a dedo.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Por los ojos entran los antojos.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.