A hijo malo, pan y palo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Atáscate, que hay lodo.
El buen vino sin ramo se vende.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.