La impureza, pesa.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
El amor no se mendiga, se merece.
Ganar, poco vale sin guardar.
La pasión embellece lo feo
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Más vale oler a asno que a muerto.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Ese es el mismo perro con otro collar.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Río cruzado, santo olvidado.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Al mal segador la paja estorba.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
¿Quién con una luz se pierde?
Nadie da palos de balde.
Burro suelto del amo se ríe.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
A fullería, cordobesías.
Explique, no complique.
El hombre pone y la mujer dispone.
A fullero, fullero y medio.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Juego de manos, rompedero de ano.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Burgáles, mala res.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Loro viejo no aprende a hablar.
El tiempo aclara las cosas.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Bebe y ata la bota.