Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
De la esperanza vive el cautivo.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Callado mata conejo.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El corazón nunca es engañador.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Quien roba una vez, roba diez.
Jodido pero contento.
Casa hecha, sepultura abierta.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Dios no se queda con nada de nadie.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
De desagradecidos está el infierno henchido.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
O la bebes o la derramas.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Amigos pobres, amigos olvidados
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Me doblo pero no me quiebro.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
El que busca, encuentra.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.