Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Burro empinado, por hombres es contado.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
De sabios es cambiar de parecer.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Hablar en plata blanca.
El mandar no tiene par.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El que pestañea pierde.
Por el rastro se da con la liebre.
El que fía, o pierde o porfía.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Diste la mano y te agarraron el pie.
El que no habla, no yerre.
Casa cerrada, casa arruinada.
Quien nada guardó, nada encontró.
Hoy por mí, mañana por ti.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
A gran prisa, gran vagar.
Quien bien quiere, bien obedece.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Buey hermoso, no es para trabajo.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Año nuevo vida nueva.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Ama y guarda.