Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
No hay curva mala pasándola despacio.
Quien no sabe, no vale nada.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Yantar sin vino, convite canino.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Con pelito... no hay delito.
Cantando se van las penas.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Buen lector, mal escribano.
No hay que reírse de la felicidad
Dando y tomando, no cabe engaño.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
A golpe dado no hay quite.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Hazte responsable de tus actos.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
A gran arroyo, pasar postrero.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Si me quebré el pie fue por mi bien.
Bragueta abierta pájaro muerto.
El mandar no quiere par.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
A buen salvo está el que repica.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Escatimar y dar a putas.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Lo poco, nunca dio mucho.
Una espina en el ojo.
No se manda al corazón
Agárrate, que hay curvas.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.