Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Manda, manda, Pedro y anda.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Haz el mal y guárdate.
La buena obra, ella misma se loa.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Por la caridad entró la peste.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
El mejor premio es merecerlo.
Haz bien y no acates a quien.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
A cautela, cautela y media.
No hables por boca ajena.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Reyes y mujeres no agradecen.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Callando el necio, se hace discreto.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Írsele a uno el santo al cielo.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Más vale tarde que nunca.
A mala suerte, envidia fuerte.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Una maravilla, con otra se olvida.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
O errar o quitar el banco.
El que bien te quiere te hará llorar.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Ruin amigo no vale un higo.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Mucho preito hace mendigo.