A la virtud, menester hace espaldas.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Calumnia, que algo queda.
No todo el que llora, de pena llora.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Dar gusto da gusto.
Perfecto solo Dios.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Despacio, que llevo prisa.
Te paso la pala diego
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Un mal con un bien se apaga.
Al bobo, múdale el juego.
Costumbre mala, desterrarla.
Justo peca en arca abierta.
Cual andamos, tal medramos.
Demasiado pedo para la mula.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Enójate pero no pegues.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Mas vale dar que recibir.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Llave puesta, puerta abierta.
Trato es trato.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Dame pan y llámame perro.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Juego y paseo, solo para recreo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Más se junta pidiendo que dando.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Si la lengua erró, el corazón no.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.