A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Si la lengua erró, el corazón no.
Mal es acabarse el bien.
Oración de perro no va al cielo.
Sin trabajo no hay recompensa.
Bien ama quien nunca olvida.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
A tal señor, tal honor.
El que la deba, que la pague.
Es de bien nacido ser agradecido
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Toda desgracia es una lección.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Del mal, el menos.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Abril concluido, invierno ido.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Hacerle a uno la pascua.
En el pedir no hay engaño.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Al hombre mayor, dale honor.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El mandar no admite par.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Los bienes son para remediar los males.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Callar como puta tuerta.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.