Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Dádivas quebrantan peñas.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
No hay primera sin segunda
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Todo mono sabe en que palo trepa.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Pereza no alza cabeza.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Que bailen los que están en la fiesta.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
La barca pasa, la orilla queda
Casa compuesta, caja en la puerta.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que quiera pescar peces, tendrá que mojarse.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
El que mal se maneja, despacio padece.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Hoy no se fía, mañana sí.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Refran viejo, nunca miente.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.