Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
De padres asientos, hijos taburetes.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Ama al grado que quieras ser amado.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Tu hablar te hace presente.
Los dioses ayudan al que trabaja
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Si quieres que te siga el perro dale pan
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Fiado has, tu pagarás.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quien no canea, calvea.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Cada uno halla horma de su zapato.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Haz el mal y guárdate.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Más vale mendrugo que tarugo.
Tanto tienes, cuánto vales.
Beso, queso y vino espeso.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.