La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Hay que convivir; pero no conbeber.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Del ahorro viene la posesión.
Hijos y mujer añaden menester.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Pereza, llave de pobreza.
La pereza es la madre de la pobreza.
La fama propia depende de la ajena.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Antes que el deber está el beber.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
La peor pobreza es tener deudas.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La obligación es primero que la devoción.
Beneficios son cadenas de obligación.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Del uso viene el abuso.
Para presumir hay que sufrir.
Las penas solteras, son más llevaderas.
El que se afloja se aflige.
Cada cual ha de llevar su carga.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Saber poco obliga a mucho.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Pa' todo hay fetiche.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
La ocupación constante previene las tentaciones.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.