Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Aquí, lo único que importa es el cash.
Si no es gato, es gata.
Cada grumo tiene su humo.
Entender lo bello significa poseerlo
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Hay ropa tendida.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
La necesidad carece de ley.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Huevos sin sal, no hacen ni bien ni mal.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Más caga un buey que cien golondrinas.
A la vejez, cuernos de pez.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Ama y guarda.
Qué es una raya más para el tigre.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Tarde piaste pajarito.
Olla quebrada, olla comprada.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Tener el juego trancado.
Despacio, que llevo prisa.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El vino y la verdad, sin aguar.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Sin pito y sin flauta.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Nadie está obligado a lo imposible.