Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Si se rasca, es porque le pica.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
El que es perico donde quiera es verde.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Quien la justicia reparte, no puede ser juez y parte.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Dame gordura, darte he hermosura.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Comer verdura, y echar mala verdura.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Hijos casados, trabajo doble.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Plata en mano, culo en tierra.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Es como el basurero que quema por debajo.
La confianza mató a su amo.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Madre muerta, casa deshecha.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
El que trae , lleva.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
A dos palabras tres porradas.
Buena vida si refrenas tu ira.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.