Un buen día vale por un mal mes
A espaldas vueltas, memorias muertas.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
A golpe de mar, pecho sereno.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Juego de manos es de villanos.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
En la duda, ten la lengua muda.
Paciencia y barajar.
El que quiera honra, que la gane.
Sigue los impulsos de tu corazón
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Quien lo hereda no lo hurta.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
El vino comerlo, y no beberlo.
Ha de salir la corneja al soto.
Del cuero sale la correa.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Querer sanar es media salud.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Quien acomete vence.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Bebes vino, no bebas el seso.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Haz favores y te los pagarán a coces.
Jueves lardero, carne en el puchero.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Dar la última mano.