A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
El corazón engaña a los viejos.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Quien bien siembra, bien coge.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
El que no arriesga, no pasa el río.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
A cabrón, cabrón y medio.
Hay confianzas que dan asco.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Nadie da lo que no tiene.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El que bien huele, mal hiede.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Cada ollero alaba su puchero.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano