Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Tiempo que se va, no vuelve más.
El que siembra, cosecha.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
El aburrimiento es una desgracia
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Cortesías engendran cortesías.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Bien vestido, bien recibido.
Arroz pasado, arroz tirado.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Chico de plaza, chico de mala raza.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Atente al santo y no le reces.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Pa'trás como las del marrano.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
¿Quién con una luz se pierde?
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Bien o mal, casado nos han.
Septiembre benigno, octubre florido.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Ni para Dios, ni para el diablo.
De tales devociones, tales costurones.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Boca que no habla, Dios no la oye.
El que apurado vive, apurado muere.
Quien mucho da mucho recibe.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.