La avaricia rompe el saco.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El que rompe viejo, paga nuevo.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
Araña muerta, visita cierta.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Poco a poco llegaremos antes.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Quien hace por común, hace por ningún.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
La comprensión siempre llega más tarde.
Con buenos modos se consigue todo
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Mal largo, muerte al cabo.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Boca abierta, dientes de oro.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Amor no quita conocimiento.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
A flores nuevas, afeite perdido.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
A candil muerto, todo es prieto.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
La ocasión asirla por el guedejón.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Nunca un peligro sin otro se vence.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.