Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Es pan comido.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
A muertos y a idos, no hay amigos.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Nada puede dar quien nada tiene.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Más largo que un día sin pan.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Mucho tocado y poco lixo.
La confianza da asco
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Paso a paso se hace camino al andar.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Malo vendrá que bueno me hará.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
El trato engendra el cariño.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Esto son habas contadas.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Mal viene el Don con la carga de paja.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Dios no espera año para castigar.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.