Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El que pueda ser libre no sea cautivo.
La mano perezosa, pobre es.
Dios nos coja confesados.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Al pan pan y al vino vino.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Lo que haces, encuentras.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Compañía, ni con la cobija.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
El enamorado es el camarada del alma.
No dar pie con bola.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Jugar y pasear solo por recrear.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Hay que hacer de tripas corazones.
Más vale la seguridad, que la policía.
Por unas saludes, no te desnudes.
Quien sabe, sabe.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.