Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Lo que está por pasar pasará.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Quien hizo una...hace dos
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Una sola vez no es costumbre.
Presto rico, presto pobre.
Yegua cansada, prado halla.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Contra la gota, ni gota.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
La buena obra, ella misma se loa.
Lobos de la misma camada.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
A perro viejo no cuz cuz.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Obra acabada, maestro al pozo.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
De solo aire no vive nadie.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El amor puro es mejor con algo de puro amor.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Disfruta solo los placeres del momento.
A buen sueño, no hay cama dura.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El tiempo lo arregla todo
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Noche toledana. (Irse de farra).
El agradecido no olvida el bien recibido.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad