El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Guerra avisada no mata soldado.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
El que se afloja se aflige.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Dios tarda, pero no olvida.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Necio que calla por sabio que pasa.
Pan y vino andan camino.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Casa en canto, y viña en pago.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
El que mucho ofrece, poco da.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Todo tiempo pasado fue mejor.
La esperanza es lo último que se pierde.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Todo amor tiene su gasto
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
La prisa produce desperdicios.
Quien nada hace, nada teme.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Al mal año, tarria de seda.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
No hay amor sin dolor.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Entre pitos y flautas.